¿Se puede medir la ética empresarial?

Convencidos de que la ética, el respeto, la defensa y promoción de los derechos humanos son fundamentales en las bases de toda responsabilidad social empresarial, es que Jesús Martínez junto a un grupo de socios, lanzaron hace cinco años The Ethical and Human Rights Compliance (EHRC). Lo que al principio fue sólo una idea, hace nueve meses opera como una organización que incluso traspasa fronteras.

La compañía con operaciones en Huston, Estados Unidos y México tuvo una rápida recepción por parte de empresas líderes del sector financiero. En octubre se instaló en Chile como una plataforma de expansión hacia otros países de la región como Argentina, Colombia y Perú.

Y es que el objetivo de esta organización es contribuir al crecimiento de las empresas a través de un diagnóstico en materia de ética y derechos humanos, todo esto mediante la primera plataforma utilizada para evaluar y medir estos indicadores, además de identificar e implementar las soluciones necesarias.

Según Martínez, esta es una prioridad. Hoy el principal error de las compañías es obviar los Códigos de Ética y apego a los valores universales, con la finalidad de que las organizaciones puedan correr más rápido.

Asimismo, destaca que tener un comportamiento transparente y orientado al bien común, contribuyendo al desarrollo de la sociedad, será finalmente el activo más importante y lo que otorgará valor real a las empresas. A pesar de su importancia, asegura que existe una gran disparidad en el sector empresarial de la región.

La ética y su impacto

La ética es un factor relevante para la sustentabilidad a tal punto que minimiza riesgos económicos, reputacionales y morales. Según Jesús Martínez, es un gran diferenciador y incluso es una importante alianza emocional ante consumidores y sociedades demandantes, de una forma más honesta y humana de hacer negocios.

Existen estudios que calculan el costo de un problema ético como la corrupción. En México, la corrupción puede tener un impacto negativo del 10% del PIB. “En Brasil solo la corrupción de Petrobras se estima que costo el 1 % de PIB, por solo nombrar a las economías más grandes de la región. En toda Latino América existe una gran percepción de corrupción y sus costos son evidentes”.

Hoy en día además, el comportamiento ético tiene una gran relevancia para las nuevas generaciones y la captación de talento. En esta tarea la alta gerencia es clave, no sólo por su función de entrevistadores sino en la comunicación, la medición, el seguimiento y la continua medición de la ética a largo plazo.

Los millennials son sensibles a los temas éticos y particularmente a los derechos humanos y las empresas deben responder a ellos como un factor de atracción.

“Esto incide directamente en la productividad, de igual forma el respeto a la diversidad, un aspecto ligado a los derechos humanos, se está convirtiendo en un factor de productividad y competitividad: empresas no diversas no entenderán a sociedades cada día más diversas poniendo así en riesgo su sustentabilidad”.

La productividad y la ética tienen total relación, y la captación de talento también. El socio fundador de EHRC es claro en señalar que “en el siglo pasado la reputación de las compañías era comercial, ligada a la calidad de servicio que brindaban. Hoy la sociedad y el mercado buscan empresas comprometidas con sus colaboradores, respetuosas con el medioambiente y que aporten valor social. Miden la ética empresarial y la valoran como factor diferenciador”.

Así EHRC busca expandir las buenas prácticas apoyando la formación de consultores y ejecutivos. Dentro de los próximos desafíos está dar a conocer la plataforma y evidenciar la propuesta de valor: contar con un Consejo Asesor de nivel y reconocimiento mundial. Seguido a esto, colaborar en la construcción de una sociedad mejor, donde la ética y los derechos humanos sean esenciales.

Con información de: América Economía. 

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